30 Avenue Montaigne
Adéntrese en el corazón de 30 Avenue Montaigne, esta “pequeña colmena” donde nació la leyenda de Christian Dior hace 75 años.
El año posterior al lanzamiento de la maison de costura, 1947, Christian Dior abrió una minúscula boutique en la planta baja, al pie de la gran escalera, que dirigía su amiga Carmen Colle.
“En un principio, solo debía ofrecer algunas virguerías, como joyas, flores y bufandas, pero no tardó en manifestar otras ambiciones”.
El pintor Christian Bérard (1902-1949), al que el modisto había conocido durante los años 20, diseñó un fabuloso pórtico forrado con Toile de Jouy y repleto de estanterías y mostradores. La boutique se llamó “Coliflichets”, que significa “adornos” o “virguerías”, para reflejar los “pequeños objetos de fantasía” y las “frivolidades” del armario femenino que ofrecía.
“En el verano de 1948, Carmen sugirió que la boutique también debía vender vestidos que respetaran las líneas generales de la colección, pero más sencillos y modestos”.
El enorme éxito de la boutique Colifichets llevó a Christian Dior a diseñar una colección Boutique, cuya producción supervisó Andrée Linzeler. El espacio creció rápidamente, y ocupó un pequeño salón en la misma planta, así como un estudio y tres talleres para responder a la demanda de las clientas.
La boutique ofrecía, de forma especialmente moderna, un flujo constante de productos nuevos, como guantes y perfumes, pero también artículos para hombre. Cada colección de alta costura se convirtió en una excusa para redecorar completamente la boutique y organizar su propia inauguración.
El crecimiento de la maison de costura solo unos años tras su inauguración llevó al cierre de esta pequeña boutique Colifichets que tanto había maravillado a Christian Dior. En junio de 1955 abrió una amplia boutique en el número 15 de la rue François Ier, que correspondía en mayor medida a las ambiciones de la Maison.
Adéntrese en el corazón de 30 Avenue Montaigne, esta “pequeña colmena” donde nació la leyenda de Christian Dior hace 75 años.